
Las preguntas repetitivas pueden aparecer en algunas personas que viven con deterioro cognitivo o demencia. Para quien acompaña, responder una y otra vez puede resultar agotador, especialmente cuando la situación se repite muchas veces durante el día.
Pero hay algo importante para recordar: la persona no está preguntando para molestarte ni para ponerte a prueba. Si no recuerda haber hecho la pregunta, para ella puede sentirse como la primera vez que la hace. Entonces, ¿qué podés hacer?
Es comprensible que después de escuchar la misma pregunta muchas veces aparezca frustración. Si podés, tomá aire y recordá que tu ser querido probablemente no está eligiendo repetirla.
Responder con calma puede ayudar a evitar que la situación se transforme en una discusión.
No siempre es necesario dar una explicación extensa. Una respuesta breve, clara y tranquila puede ser suficiente.
Si la pregunta vuelve a aparecer, podés responder nuevamente sin entrar en una discusión sobre si ya la hizo o no.
Decir “ya te lo expliqué”, “te lo acabo de decir” o “¿no te acordás?” probablemente no ayude y puede aumentar su frustración.
A veces una pregunta repetitiva expresa algo más que la necesidad de obtener información. Puede haber preocupación, ansiedad, aburrimiento, necesidad de compañía o incertidumbre sobre lo que va a suceder.
Preguntarte qué puede estar necesitando en ese momento puede ayudarte a encontrar una respuesta más adecuada.
Calendarios, pizarras, fotografías o notas pueden ayudar a algunas personas, especialmente en determinadas etapas del deterioro cognitivo.
Pero no siempre funcionan. Si tu ser querido ya no puede recordar que existe la nota o comprender cómo utilizarla, insistir con el recordatorio puede generar todavía más frustración.
Lo importante es observar qué recursos realmente le resultan útiles.
Si la conversación vuelve una y otra vez al mismo tema, podés intentar llevarla hacia una actividad, una fotografía, una canción o un recuerdo que le resulte agradable.
Las experiencias y recuerdos más antiguos pueden mantenerse durante más tiempo en algunas personas con demencia y pueden ser una buena oportunidad para conversar y compartir.
Responder repetidamente puede ser agotador. Si sentís que necesitás alejarte un momento, pedir ayuda o tomarte un descanso, hacerlo también forma parte del cuidado. No tenés que resolver cada situación solo.
Cuando una persona está confundida sobre una fecha, un lugar o una persona, corregirla constantemente no siempre ayuda.
Por ejemplo, si pregunta por alguien que murió hace muchos años, una respuesta directa puede generarle nuevamente tristeza o confusión.
En algunas situaciones puede ser más útil escuchar qué está buscando detrás de la pregunta y acompañar la emoción que expresa, en lugar de insistir en corregir cada detalle.
Una pregunta repetitiva también puede ser una oportunidad para iniciar otra conversación.
Preguntale por una fotografía, una canción, un viaje o alguna experiencia que recuerde. Hablar sobre recuerdos conocidos puede ayudar a generar un momento de conexión, incluso cuando otros recuerdos recientes ya resultan difíciles.
Las preguntas repetitivas pueden ser una de muchas situaciones que hacen que cuidar a una persona con deterioro cognitivo resulte cada vez más exigente.
Si sentís que necesitás apoyo, no esperes a llegar al agotamiento. Conversar con profesionales de la salud puede ayudarte a comprender mejor lo que está sucediendo y a encontrar estrategias adecuadas para tu ser querido y para vos.
Si en tu familia hay una persona que atraviesa un proceso de deterioro cognitivo y sentís que necesitás más acompañamiento, podemos conversar sobre su situación y las alternativas de cuidado disponibles.
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